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Archive for the ‘CUBA’ Category

Por Tubal Páez Hernández

En estos días, cuando nuestros compatriotas agradecidos y con memoria ─y los amigos en el mundo en igual sentido─ rememoran la huella de Fidel en la obra material y espiritual de la Revolución Cubana, nos parece útil recordar cuánto hizo, pensó y contribuyó para hacer descansar, sobre fundamentos sólidos, el sistema político que garantizó la continuidad de las ideas de independencia y justicia social largamente forjadas durante más de un siglo de incesante batallar.

La unidad, el Partido y el Poder Popular como conceptos básicos e inseparables del devenir histórico de nuestra nación, desde 1868, están en su legado político.

Nunca el Comandante en Jefe pretendió dar la impresión de que ese ideario fuera un mérito personal, pues siempre estuvo convencido –y obró como tal–de que los mejores frutos del pensamiento y la práctica son resultados de la acción colectiva. (más…)

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¿Cuáles son las bases para conformar el sistema de organización institucional en Cuba?

Por 

En la actualidad numerosos medios de prensa a nivel internacional aprecian como una incógnita el futuro de Cuba de cara al proceso eleccionario 2017-2018. Por otra parte, muchas personas dentro y fuera del país tienen varias dudas, preguntas y cuestionamientos entorno al sistema electoral cubano.

La participación y la representación son pilares que sostienen el derecho al voto, pues es un ejercicio consciente de nominar y elegir a aquellos con mayores méritos y valores.

Hoy Razones de Cuba se acerca a este tema a través de una entrevista realizada al doctor José Luis Toledo Santander, quien es presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos de la Asamblea Nacional del Poder Popular y profesor Titular de la Universidad de La Habana. En un primer trabajo, con un corte más histórico, se explicarán las bases para la conformación institucional del Estado Cubano. (más…)

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Y hoy, a 91 años de su natalicio, y yo siendo la médica Epidemióloga del Hospital General San Juan de Dios, porto con orgullo esta bata blanca que me identifica como egresada de la Escuela Latinoamericana de Medicina CUBA, militante del ejército de batas blancas, la mejor idea emanada de sus pensamientos. Y quise hoy, vestirme de verde olivo porque ahora yo también SOY FIDEL.

Que viva Fidel, que viva Fidel !!!!

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Por Ericka Gaitán

Llegué a Cuba el 28 de febrero de 1999. Conocí a Fidel un día muy normal, cuando íbamos del edificio de los albergues hacia el edificio donde quedaban las aulas, y de pronto allí en ese pasillo que también conducía al mar, lleno de palmeras ( que por cierto habían crecido de un día para otro 😜), se baja de un carro negro ese hombre alto e imponente, pero dulce en su mirada, con una voz suave y está saludando a los compañeros que pasábamos en ese momento; yo lo vi y sin saber mucho de él, me dieron unas ganas de llorar pero de admiración, de una sensación de fuerzas inmensas de quererlo abrazar. Fue tan solo unos minutos.

Lo volví a ver para el día de la inauguración de la Escuela Latinoamericana de Medicina, un mes de noviembre de ese mismo año, allí en frente siempre interactuando con los estudiantes más que con las personalidades que le acompañaban ese día.

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En una reciente visita al cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, me detuve varios segundos –tal si fueran horas– frente a aquella piedra-símbolo, encargada de proteger en su corazón, las cenizas o más bien la esencia de Fidel Castro, el Comandante en Jefe de todos los cubanos…

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Por  

Unos meses antes, en Birán, su tierra natal, junto a un grupo de estudiantes de periodismo, pude traer a la memoria esos años de infancia en aquel lindo paraje que trascendieron las tierras orientales para, ya joven, desde las aulas de la Escuela de Derecho en la Universidad de La Habana, aglutinar a quienes lo acompañaron en su andar de revolucionario capaz de concebir, llevar adelante y hacer triunfar la Revolución en la Patria, por más de un siglo mancillada por tiranos internos e imperios externos.   (más…)

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«Frente a los cambios de clima, las afectaciones al medio ambiente ocasionadas por otros, las crisis económicas, las epidemias y los ciclones, nuestros recursos materiales, científicos y técnicos son cada vez más abundantes. La protección de nuestros ciudadanos ocupará siempre el primer lugar en nuestros esfuerzos. Nada tendrá prioridad sobre esto».

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A partir de las amargas experiencias dejadas por el azote del huracán Flora en octubre de 1963, Fidel dedicó especial atención a la construcción de obras hidráulicas con la finalidad de evitar la repetición de inundaciones de gran magnitud. Foto: Archivo

Cuando el 25 de abril del 2017 el Consejo de Ministros aprobó el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida), el país ratificaba una vez más su posición de avanzada a nivel mundial en la lucha contra lo que es considerado el más grave desafío ambiental a encarar por la humanidad en la presente centuria.

Sustentado en un rico caudal de resultados científicos y tecnológicos acumulado durante más de 20 años de investigaciones durante las cuales pudieron  identificarse los impactos actuales y futuros de dicho proceso sobre el archipiélago cubano, se trata de un programa conformado por cinco acciones estratégicas y 11 tareas, dirigido básicamente a contrarrestar los posibles daños en las zonas vulnerables,  preservando ante todo la vida de las personas.

Tan notable arsenal de conocimientos tuvo entre sus antecedentes el estudio denominado Impacto del cambio climático y medidas de adaptación en Cuba, desarrollado en la década de los 90 del siglo XX y donde intervinieron alrededor de 100 especialistas de 13 centros científicos.

Su principal aporte fue mostrar que había una clara tendencia al aumento de la temperatura media y a la elevación del nivel del mar, además de calcular los probables escenarios del futuro comportamiento del clima en la Mayor de las Antillas en cuatro plazos de referencia: 2010, 2030, 2050 y 2100.

Luego de una minuciosa evaluación de las afectaciones ocasionadas por los huracanes Charley e Iván al occidente cubano en agosto y septiembre del 2004, respectivamente, se elaboró la Directiva No. 1 sobre la Planificación, Organización y Preparación del País para Situaciones de Desastres, refrendada por el General de Ejército Raúl Castro Ruz el primero de junio del 2005, en su entonces condición de vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional.

En cumplimiento de lo estipulado en ese documento, en el 2006 comenzaron los Estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgos, centrados inicialmente en eventos de inundaciones por intensas lluvias, penetraciones del mar y la ocurrencia de fuertes vientos.

Un año después y luego de analizar por primera vez el asunto del cambio climático en el Consejo de Ministros, el gobierno dio luz verde a un programa de enfrentamiento, que priorizó la adaptación en los sectores económicos y sociales, enfocado hacia la zona costera y vinculado con la reducción de desastres en el futuro.

Se acordó igualmente intensificar las investigaciones científicas, las cuales se integraron en el Macroproyecto sobre Peligros y Vulnerabilidad de la zona costera cubana para los años 2050 y 2100, que involucró a cerca de 300 especialistas de 16 instituciones de cinco organismos de la Administración Central del Estado, conducido por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

Este último fue presentado en el Consejo de Ministros el 25 de febrero del 2011, aprobándose seis directivas y un plan de acción para implementarlo en la etapa 2011-2015.
Dentro de sus resultados más notables figura haber identificado que el ascenso gradual del nivel medio del mar es a largo plazo la principal amenaza del cambio climático en Cuba, dada sus implicaciones futuras en la pérdida paulatina de áreas costeras localizadas en zonas muy bajas y la salinización de los acuíferos abiertos al mar.

Puso de manifiesto también que en lo inmediato, las inundaciones costeras ocasionadas por la sobrelevación del mar y el oleaje producido por huracanes, frentes fríos y otros eventos meteorológicos extremos, representan el mayor peligro para nuestro archipiélago tomando en cuenta la destrucción que causan al patrimonio natural y a la infraestructura dispuesta en el litoral.

Ya en el 2016 la máxima dirección del país recomendó presentar un Plan de Estado basado en todas las evidencias científicas validadas y los nuevos conocimientos que obtienen nuestros investigadores sobre las afectaciones del cambio climático en el archipiélago cubano, y las acciones de mitigación y adaptación requeridas.

Como planteó la ministra del Citma Elba Rosa Pérez Montoya ante los diputados a la Asamblea Nacional reunidos en el Palacio de las Convenciones en julio pasado, la Tarea Vida tiene un alcance y jerarquía superiores a todo lo aprobado anteriormente en relación con el tema, y su instrumentación demandará un programa de inversiones progresivas a corto (2020), mediano (2030), largo (2050) y muy largo plazo (2100).

Representa, sin duda, la expresión práctica más abarcadora del compromiso del Gobierno Revolucionario de trabajar desde ahora por la protección de las actuales y futuras generaciones de cubanos frente a las consecuencias del cambio climático.

AMBIENTALISTA DE TALLA MUNDIAL

Solo un hombre con la fe y visión de Fidel, empeñado en mirar el mañana como algo inmediato, pudo colocar a la ciencia y la tecnología dentro de las prioridades de la naciente Revolución Cubana, cuando el 15 de enero de 1960 afirmó con énfasis «El futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando, lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia».

Fidel prestó especial atención al Acuario Nacional, sobre el cual dijo que además de centro recreativo debía ser un sitio para el conocimiento. Foto: Archivo

El audaz concepto fue esbozado en un contexto nacional donde había más de un 20 % de analfabetos, existían muy pocos centros de investigación, empezaba el éxodo de profesionales hacia el exterior, y el número de profesores y maestros distaba mucho de poder respaldar tan ambicioso propósito, para no pocos inalcanzable. A lo anterior se sumaba la creciente política hostil del gobierno de los Estados Unidos.

Bajo su permanente guía surgieron nuevas instituciones científicas,  varias de ellas dedicadas al desarrollo de las ciencias naturales,  premisa de lo que sería la preocupación constante del Comandante en Jefe por los temas ambientales.

También concedió particular importancia a la formación de capital humano en las más disímiles disciplinas. De no haber dispuesto de tan valioso recurso, el país se habría visto impedido de acometer con capacidad propia todas las investigaciones que posibilitaron  concebir el Plan de Estado de Enfrentamiento al Cambio Climático.

Vale resaltar que desde los primeros años de la década de los 60   Fidel fue el más entusiasta promotor del rescate de la naturaleza cubana y del estudio de sus principales recursos, entre ellos el suelo. Potenció, asimismo, los programas de reforestación que propiciaron que la cobertura boscosa de la Mayor de las Antillas creciera de apenas un 14 % en 1959 a un 31,1 % al cierre del 2016.

A partir de las amargas experiencias dejadas por el azote del huracán Flora al oriente cubano, en octubre de 1963, dedicó especial atención a la construcción de obras hidráulicas con la finalidad de evitar la repetición de inundaciones de gran magnitud, como las ocurridas durante aquella contingencia, y asegurar el agua destinada al consumo humano y al desarrollo de la ganadería, la industria y la agricultura, en periodos de marcada sequía.

Según lo expresado por el profesor Luis Enrique Ramos Guadalupe en su libro Fidel Castro ante los desastres naturales, la idea de crear una red pluviométrica capaz de cubrir el archipiélago cubano para conocer con mayor precisión la distribución espacial y temporal de las precipitaciones (dato vital en la concepción de los nuevos planes agrícolas en marcha), y de promover mediante la aplicación de la ciencia y la técnica procedimientos dirigidos a incentivar la ocurrencia provocada de lluvias, cuando de manera natural estas no se producían o eran insuficientes, pone de manifiesto cómo el Jefe de la Revolución se adelanta en identificar al agua entre las más importantes riquezas ambientales, y factor decisivo para la existencia humana y la seguridad económica de la nación.

Con el decursar del tiempo, la preocupación de Fidel por los problemas ambientales del planeta devino tema recurrente en muchos de sus escritos y discursos.

El primero de abril de 1991, al hablar en la inauguración de un frigorífico en Alquízar, señalaba: «Los últimos años se caracterizan por los calores excesivos. En nuestra opinión estos ya son los resultados del efecto invernadero, de los fenómenos de cambios que se van produciendo en la naturaleza como consecuencia del exceso de combustibles fósiles y del dióxido de carbono, que produce un calentamiento».

Y agregaba: «En congresos internacionales los científicos expresan una preocupación creciente por este fenómeno, que a largo o mediano plazo pudiera tener consecuencias peores, como es la disminución de la masa de hielo de los glaciares y en los casquetes polares, las posibilidades de las subidas del nivel de los mares, frecuencia mayor de ciclones alternados con sequías, y sobre todo aumento del calor promedio».

Pero su más trascendental denuncia tuvo lugar el 12 de junio de 1992, al intervenir en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, Brasil.

Bastó que pronunciara la primera frase para captar de inmediato la atención del auditorio, incluyendo la de sus más enconados adversarios políticos: «Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre».

Durante el Coloquio sobre el pensamiento ambiental de Fidel, efectuado en La Habana a principios de julio, en el marco de la XI Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, el doctor Ramón Pichs, director del Centro de Estudios de la Economía Mundial, recordaba cómo el Comandante en Jefe fue capaz de exponer con profundidad en poco más de cinco minutos las principales amenazas que se cernían sobre la humanidad y la responsabilidad histórica de las sociedades de consumo en la atroz destrucción del medio ambiente al «envenenar ríos y mares, contaminar el aire y saturar la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas con efectos catastróficos que ya empezamos a padecer».

En aquel momento, la amenaza del cambio climático estaba bien lejos de ser reconocida a nivel internacional como un proceso inequívoco y acelerado por la actividad del hombre, y apenas se tomaba en cuenta fuera de los círculos académicos.

Su enérgico llamado a que se pagara la deuda ecológica y no la deuda externa, a que desapareciera el hambre y no el hombre, estremeció conciencias y puso la crisis ambiental del planeta en la agenda pública de muchos políticos, partidos, organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales de todo el orbe.

Convencido abanderado de armonizar el progreso económico con el estricto cuidado y protección de la naturaleza, salvaguardando la biodiversidad, las playas, bosques, montañas y otros valiosos ecosistemas, Fidel ha sido el artífice de la política ambiental cubana, impulsada por la Revolución a lo largo de casi seis décadas.

Pero lo que más defendió fue la vida y el bienestar del ser humano, a tan noble empeñó entregó sus mayores energías.

No sorprende entonces que en la introducción al Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático o Tarea Vida se diga que está inspirado en el pensamiento del Comandante en Jefe.

La siguiente cita de un discurso suyo pronunciado ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 6 de marzo de 2003, corrobora con creces lo expuesto:

«Frente a los cambios de clima, las afectaciones al medio ambiente ocasionadas por otros, las crisis económicas, las epidemias y los ciclones, nuestros recursos materiales, científicos y técnicos son cada vez más abundantes. La protección de nuestros ciudadanos ocupará siempre el primer lugar en nuestros esfuerzos. Nada tendrá prioridad sobre esto».

Tomado de Granma

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En el mundo las mujeres cobran al año aproximadamente un 22% menos que los hombres. Afortunadamente en Cuba eso no ocurre. Las mujeres cubanas ocupan cargos de dirección, tienen calificación científica y técnica, son investigadoras…y eso es un logro de la Revolución.

De Razones de Cuba

 

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Durante la condecoración a Cosme Ordónez Canceller. Foto: Daniel Fonte

Hermenegildo Curbelo Morales (Merejo)

“En 1962 yo laboraba en una vaquería en Bauta. Llegó Fidel y me preguntó si me gustaría trabajar con él. ¡Imagínese usted! Me dieron una oficina al lado de la del Comandante y rápidamente comprobé las muchas y buenas ideas que él tenía sobre ganadería.

“En minutos te podía dar encomiendas para años. Eran tiempos de una actividad febril y él siempre estaba generando ideas.

“Luego de venir de Canadá, adonde me había mandado a comprar 10 mil cabezas de ganado, me encomendó recorrer los lugares del país en que hubiera ganado importado y me empezó a meter en la genética vacuna.

“Un día me llevó de recorrido por el este de La Habana y me pidió organizar una gran empresa. Me dijo: ‘Con la experiencia que tú y yo tenemos podemos sacar todo esto adelante’. Recuerdo que por ese tiempo él estaba loco por tener un toro rojo, de buena calidad, porque quería generalizar una línea genética de ese color, que es mejor para soportar el sol nuestro. Un 13 de abril, que es el día de mi cumpleaños, nos nació un ternero con ese color y se lo regalamos. Le puso por nombre Merejo, en honor mío”.

Caridad Borges González (machetera)

“Fidel me impuso la condecoración, me abrazó y me dio un beso. Yo ya me iba, y no sé qué me dio, pero no pude alejarme. Regresé y le di otro beso y otro abrazo. Su personalidad impresiona mucho.

“Siempre sentí esas fuertes emociones, y me pregunto: ¿Qué sería de nosotros, del pueblo cubano, sin Fidel, sin Raúl, sin Revolución, sin el socialismo? Seguro que de mi generación quedarían vivos muy pocos o casi nadie, pues ellos nos dieron la vida”, sentencia.

Reinaldo Castro Yebra (machetero)

“Yo no sé cómo, pero siempre cumplí las encomiendas de Fidel. Y tenía que ser así, porque es lo más grande que ha dado Cuba y, además, porque procedemos del mismo lugar. Mi padre era de Galicia, provincia de Lugo, de donde es el padre del Comandante.

“Personalmente me encomendó más de 100 tareas. La primera fue cuando me indicó ir a las provincias orientales a enseñar a cortar caña para normas técnicas y otra cuando me mandó para la URSS a esperar a Tamayo, el cosmonauta, cuando regresó a la Tierra”.

Ramón Castro Ruz

“Fidel es muy bueno… Siempre lo fue, y de muchacho sobresalía por su inteligencia y por su voluntad para enfrentar los problemas. De niños nuestras relaciones eran muy buenas, pero siempre nos hizo pasar muchos sustos por sus cosas. ¿Quién no se iba a asustar con alguien que quería hacer una Revolución como esta?

“Yo no digo que era temerario, pero había que ver cómo cruzó a nado el río Nipe. Ese río bajaba de la Sierra de Nipe con mucha velocidad cuando estaba crecido y Fidel dijo un día que lo cruzaba. Se tiró y lo pasó. Además le gustaba boxear y lo hacía con gentes más fuertes que él”.

Durante la entrevista, en varias ocasiones tuvo que saludar a alguna mujer, y a todas plantaba tres besos. Uno en cada mejilla y otro en la frente. “Uno por Fidel, otro por Raúl y el otro por mí. Ahora están bendecidas”, dijo sonriente a todas.

Augusto Coro Garófalo (minero)

Cuando en el año 1990 Fidel le entregó la estrella de Héroe del Trabajo, Augusto no cabía de gozo. “Yo te aseguro que había que estar bien planta’o para que la emoción no te traicionara.

“Por algún detalle, no sé cuál, Fidel me estaba poniendo al revés la estrella de héroe. Se demoraba mucho y entonces yo le dije: ‘Comandante, póngala como usted quiera. Yo después la arreglo’. ¡Pero qué va! Él no para hasta que las cosas no le salen bien. Y hasta que la estrella no quedó derechita no terminó conmigo”.

Manuel López López (presidente de la CPA 17 de Mayo)

“Un día me llamaron a mi casa como a las dos de la madrugada y me dijeron que tenía que cumplir una misión. Yo creía que era para hablar en alguna Tribuna Abierta o algo por el estilo. Pero no, me llevaron directamente para el aeropuerto, donde estaba Fidel, quien nos dio la mano y nos dijo que nos daría un abrazo al regreso.

“Montamos el avión y no sabíamos el destino final. Ya en el aire nos dijeron que íbamos a buscar a José Imperatori —el diplomático cubano que habían expulsado de Estados Unidos—. Era el momento del secuestro del niño Elián González.

“Llegamos a Canadá y no bajamos del avión. Montó el compañero Imperatori y partimos de regreso. Al llegar a La Habana Fidel nos estaba esperando y nos dio el abrazo prometido a cada uno. A los pocos días recibimos un carné que decía: Vuelo de la Dignidad”.

Evelio Capote Castillo (constructor)

Para este constructor de larga experiencia, graduado apenas de sexto grado, pero con gran sentido de la responsabilidad y el honor, “conspirar” con el Comandante en aquella idea —la del pedraplén a Jardines del Rey— fue como una aventura de Salgari.

“Me llamaron del Partido y me dieron la tarea. Yo era entonces jefe de una brigada de construcción y cuando se lo dije a mi gente se rieron en mi cara. Tuve que ponerme duro. Era una misión de Fidel.

“Hicimos los primeros 362 metros hasta alcanzar el firme. La obra estuvo tres años sin moverse, hasta que Fidel volvió. Y con su paso de gigante caminó hasta el final del tramo hecho, golpeó el suelo y ordenó: ‘Aquí lo que hay es que tirar piedras sin mirar pa’lante’.

“Esa frase la colocamos en una enorme valla para que no se nos olvidara, porque era el compromiso con Fidel y con la historia”.

Carlos G. Borroto Nordelo (científico)

“El Comandante ponía en práctica lo que yo llamo la ingeniería del detalle, fundamentalmente en aquellos aspectos que podían conspirar contra toda la obra”.

Cosme Ordóñez Canceller (médico)

Quizás lo mejor que le pudo pasar a Cosme Ordóñez en sus años mozos fue haber conocido muy de cerca en el Colegio de Belén a un condiscípulo que pronto entraría en la historia de su país y del mundo. Como capitán del equipo de baloncesto estrechó relaciones con Fidel Castro.

“Pude calcularle su espíritu rebelde y su afán de victoria ante cualquier circunstancia. Un día me encuentro a Fidel en la capilla del colegio y le digo al cura que Fidel estaba rezando para hacerse santo. Y el Padre, que lo conocía muy bien, me dijo: ‘No, hijo, no. Él está rezando para ganar el partido de hoy’”.

Sergio Sánchez Medina (pescador)

“Fidel me impuso el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba. Fue muy emocionante y alguien a su lado le preguntó si sabía cuántos hijos yo tenía. No olvido su respuesta: ‘Cómo no voy a saberlo. Tiene 16, y eso que siempre está en el mar’”.

Por Gabino Manguela

Tomado de Trabajadores

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