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Archive for the ‘Historia’ Category

Las mujeres cubanas somos la Revolución misma, nos han dicho siempre, el motor propio de esta gran nave que es Cuba, que es la humanidad y a las que nos unen demasiadas causas nobles que fortalecer y defender, también heridas por sanar, para ser mejores. A nuestra FMC le debemos mucho de eso, y a esa estirpe que según mi abuelo, nos permite tener un millón de razones para alzarnos todos los días, como Marianas.

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Y hoy, a 91 años de su natalicio, y yo siendo la médica Epidemióloga del Hospital General San Juan de Dios, porto con orgullo esta bata blanca que me identifica como egresada de la Escuela Latinoamericana de Medicina CUBA, militante del ejército de batas blancas, la mejor idea emanada de sus pensamientos. Y quise hoy, vestirme de verde olivo porque ahora yo también SOY FIDEL.

Que viva Fidel, que viva Fidel !!!!

fidel-pinturas
Por Ericka Gaitán

Llegué a Cuba el 28 de febrero de 1999. Conocí a Fidel un día muy normal, cuando íbamos del edificio de los albergues hacia el edificio donde quedaban las aulas, y de pronto allí en ese pasillo que también conducía al mar, lleno de palmeras ( que por cierto habían crecido de un día para otro 😜), se baja de un carro negro ese hombre alto e imponente, pero dulce en su mirada, con una voz suave y está saludando a los compañeros que pasábamos en ese momento; yo lo vi y sin saber mucho de él, me dieron unas ganas de llorar pero de admiración, de una sensación de fuerzas inmensas de quererlo abrazar. Fue tan solo unos minutos.

Lo volví a ver para el día de la inauguración de la Escuela Latinoamericana de Medicina, un mes de noviembre de ese mismo año, allí en frente siempre interactuando con los estudiantes más que con las personalidades que le acompañaban ese día.

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Durante la condecoración a Cosme Ordónez Canceller. Foto: Daniel Fonte

Hermenegildo Curbelo Morales (Merejo)

“En 1962 yo laboraba en una vaquería en Bauta. Llegó Fidel y me preguntó si me gustaría trabajar con él. ¡Imagínese usted! Me dieron una oficina al lado de la del Comandante y rápidamente comprobé las muchas y buenas ideas que él tenía sobre ganadería.

“En minutos te podía dar encomiendas para años. Eran tiempos de una actividad febril y él siempre estaba generando ideas.

“Luego de venir de Canadá, adonde me había mandado a comprar 10 mil cabezas de ganado, me encomendó recorrer los lugares del país en que hubiera ganado importado y me empezó a meter en la genética vacuna.

“Un día me llevó de recorrido por el este de La Habana y me pidió organizar una gran empresa. Me dijo: ‘Con la experiencia que tú y yo tenemos podemos sacar todo esto adelante’. Recuerdo que por ese tiempo él estaba loco por tener un toro rojo, de buena calidad, porque quería generalizar una línea genética de ese color, que es mejor para soportar el sol nuestro. Un 13 de abril, que es el día de mi cumpleaños, nos nació un ternero con ese color y se lo regalamos. Le puso por nombre Merejo, en honor mío”.

Caridad Borges González (machetera)

“Fidel me impuso la condecoración, me abrazó y me dio un beso. Yo ya me iba, y no sé qué me dio, pero no pude alejarme. Regresé y le di otro beso y otro abrazo. Su personalidad impresiona mucho.

“Siempre sentí esas fuertes emociones, y me pregunto: ¿Qué sería de nosotros, del pueblo cubano, sin Fidel, sin Raúl, sin Revolución, sin el socialismo? Seguro que de mi generación quedarían vivos muy pocos o casi nadie, pues ellos nos dieron la vida”, sentencia.

Reinaldo Castro Yebra (machetero)

“Yo no sé cómo, pero siempre cumplí las encomiendas de Fidel. Y tenía que ser así, porque es lo más grande que ha dado Cuba y, además, porque procedemos del mismo lugar. Mi padre era de Galicia, provincia de Lugo, de donde es el padre del Comandante.

“Personalmente me encomendó más de 100 tareas. La primera fue cuando me indicó ir a las provincias orientales a enseñar a cortar caña para normas técnicas y otra cuando me mandó para la URSS a esperar a Tamayo, el cosmonauta, cuando regresó a la Tierra”.

Ramón Castro Ruz

“Fidel es muy bueno… Siempre lo fue, y de muchacho sobresalía por su inteligencia y por su voluntad para enfrentar los problemas. De niños nuestras relaciones eran muy buenas, pero siempre nos hizo pasar muchos sustos por sus cosas. ¿Quién no se iba a asustar con alguien que quería hacer una Revolución como esta?

“Yo no digo que era temerario, pero había que ver cómo cruzó a nado el río Nipe. Ese río bajaba de la Sierra de Nipe con mucha velocidad cuando estaba crecido y Fidel dijo un día que lo cruzaba. Se tiró y lo pasó. Además le gustaba boxear y lo hacía con gentes más fuertes que él”.

Durante la entrevista, en varias ocasiones tuvo que saludar a alguna mujer, y a todas plantaba tres besos. Uno en cada mejilla y otro en la frente. “Uno por Fidel, otro por Raúl y el otro por mí. Ahora están bendecidas”, dijo sonriente a todas.

Augusto Coro Garófalo (minero)

Cuando en el año 1990 Fidel le entregó la estrella de Héroe del Trabajo, Augusto no cabía de gozo. “Yo te aseguro que había que estar bien planta’o para que la emoción no te traicionara.

“Por algún detalle, no sé cuál, Fidel me estaba poniendo al revés la estrella de héroe. Se demoraba mucho y entonces yo le dije: ‘Comandante, póngala como usted quiera. Yo después la arreglo’. ¡Pero qué va! Él no para hasta que las cosas no le salen bien. Y hasta que la estrella no quedó derechita no terminó conmigo”.

Manuel López López (presidente de la CPA 17 de Mayo)

“Un día me llamaron a mi casa como a las dos de la madrugada y me dijeron que tenía que cumplir una misión. Yo creía que era para hablar en alguna Tribuna Abierta o algo por el estilo. Pero no, me llevaron directamente para el aeropuerto, donde estaba Fidel, quien nos dio la mano y nos dijo que nos daría un abrazo al regreso.

“Montamos el avión y no sabíamos el destino final. Ya en el aire nos dijeron que íbamos a buscar a José Imperatori —el diplomático cubano que habían expulsado de Estados Unidos—. Era el momento del secuestro del niño Elián González.

“Llegamos a Canadá y no bajamos del avión. Montó el compañero Imperatori y partimos de regreso. Al llegar a La Habana Fidel nos estaba esperando y nos dio el abrazo prometido a cada uno. A los pocos días recibimos un carné que decía: Vuelo de la Dignidad”.

Evelio Capote Castillo (constructor)

Para este constructor de larga experiencia, graduado apenas de sexto grado, pero con gran sentido de la responsabilidad y el honor, “conspirar” con el Comandante en aquella idea —la del pedraplén a Jardines del Rey— fue como una aventura de Salgari.

“Me llamaron del Partido y me dieron la tarea. Yo era entonces jefe de una brigada de construcción y cuando se lo dije a mi gente se rieron en mi cara. Tuve que ponerme duro. Era una misión de Fidel.

“Hicimos los primeros 362 metros hasta alcanzar el firme. La obra estuvo tres años sin moverse, hasta que Fidel volvió. Y con su paso de gigante caminó hasta el final del tramo hecho, golpeó el suelo y ordenó: ‘Aquí lo que hay es que tirar piedras sin mirar pa’lante’.

“Esa frase la colocamos en una enorme valla para que no se nos olvidara, porque era el compromiso con Fidel y con la historia”.

Carlos G. Borroto Nordelo (científico)

“El Comandante ponía en práctica lo que yo llamo la ingeniería del detalle, fundamentalmente en aquellos aspectos que podían conspirar contra toda la obra”.

Cosme Ordóñez Canceller (médico)

Quizás lo mejor que le pudo pasar a Cosme Ordóñez en sus años mozos fue haber conocido muy de cerca en el Colegio de Belén a un condiscípulo que pronto entraría en la historia de su país y del mundo. Como capitán del equipo de baloncesto estrechó relaciones con Fidel Castro.

“Pude calcularle su espíritu rebelde y su afán de victoria ante cualquier circunstancia. Un día me encuentro a Fidel en la capilla del colegio y le digo al cura que Fidel estaba rezando para hacerse santo. Y el Padre, que lo conocía muy bien, me dijo: ‘No, hijo, no. Él está rezando para ganar el partido de hoy’”.

Sergio Sánchez Medina (pescador)

“Fidel me impuso el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba. Fue muy emocionante y alguien a su lado le preguntó si sabía cuántos hijos yo tenía. No olvido su respuesta: ‘Cómo no voy a saberlo. Tiene 16, y eso que siempre está en el mar’”.

Por Gabino Manguela

Tomado de Trabajadores

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Por Miguel Barnet

bandera-cubanaIntervención en el espacio Dialogar, dialogar de la AHS, realizado en la facultad de biología de la Universidad de La Habana, 16 de mayo de 2017

Los conceptos de cubanía y cubanidad merecen una reflexión. Son peligrosos si se enfocan de una manera extrema, dogmática o reduccionista. En primer lugar cubanidad es la calidad de lo cubano. Y cubanía es la vocación de ser cubano.

La cubanidad como la cubanía son categorías del espíritu y también volitivas. No fueron muchos los estudiosos del siglo XIX que hicieron reflexiones teóricas sobre estos conceptos de cubanía y cubanidad. (más…)

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Piero Gleijeses*

La falta de memoria histórica y la manipulación de la historia ayudan a mantener el mito del excepcionalismo norteamericano (…). Si los norteamericanos pudieran hoy día ver con claridad lo que su nación ha hecho, en vez de embriagarse por la retórica y los mitos, podrían empezar a entender por qué los críticos extranjeros no son bribones carcomidos por la envidia (…). Hasta podrían empezar a percatarse de la importancia del derecho internacional. Este ensayo mira el pasado y explora lo que hay de excepcional en la política exterior de los Estados Unidos.

La necesitad de afirmar el excepcionalismo de los Estados Unidos es la clave de la cultura política estadounidense.

Resuena la constante jactancia de que esta es «la mejor democracia del mundo». Este reclamo ha sido hecho por los norteamericanos hasta cuando los Estados Unidos se encontraban a la zaga de la mayoría de las democracias occidentales, aún conformes a su propia definición de lo que la democracia debía ser. Cuando John Kennedy tomó el micrófono el 20 de enero de 1961 —el día de su inauguración— para decirle al pueblo norteamericano: «No pregunten qué es lo que su país puede hacer por ustedes —pregunten qué es lo que ustedes pueden hacer por su país», él no era presidente de una verdadera democracia. Los Estados Unidos eran más democráticos que la España de Franco, el Portugal de Salazar y la autocrática Grecia, pero quedaban atrás de todos los otros países de Europa Occidental. En ese tiempo, los Estados Unidos y Sudáfrica eran los únicos Estados en el mundo donde se les negaba a los habitantes el derecho a votar por el color de su piel y donde el matrimonio entre blancos y negros era un crimen. (más…)

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Por Salim Lamrani

Conocida como tierra de emigración, Cuba experimenta desde hace varios años un fenómeno nuevo: el regreso migratorio. Desde el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, Estados Unidos ha hecho de la problemática migratoria un instrumento de desestabilización de la isla, en nombre de la guerra llevada contra el primer país socialista del continente americano.

Así, en los primeros días que siguieron la victoria de Fidel Castro, Washington abrió sus puertas a los partidarios de la dictadura de Fulgencio Batista y a la oligarquía del antiguo régimen. De 1960 a 1969, más de 200.000 cubanos se marcharon a Estados Unidos. A guisa de comparación, el total de la década precedente, de 1950 a 1959, era de 73.000 salidas hacia Estados Unidos.[1] (más…)

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José Luis Tassende fue el primero de los asaltantes que, herido en una pierna y apresado, fue torturado y luego asesinado de manera salvaje

Por Luis Hernández Serrano
José Luis Tassende de las Muñecas fue uno de los primeros jóvenes que penetraron en el Moncada en la madrugada del 26 de julio de 1953, hace 60 años.

Resultó el primero de los asaltantes que, herido en una pierna y apresado, fue torturado y luego asesinado de manera salvaje.

Tassende era técnico en refrigeración en una fábrica de helado y conoció a Fidel cuando estudiaba en la escuela de Electrónica de la barriada habanera de la Víbora, en uno de los desafíos de pelota de su escuela contra el colegio habanero de Belén, donde el futuro jefe revolucionario cursaba el bachillerato.

El afecto mutuo entre ellos fue creciente a través de los años, pues «Pepe Luis» participaría con Fidel en la abortada expedición de Cayo Confites, organizada para ir a luchar a Santo Domingo contra la tiranía trujillista, en 1947.

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