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Posts Tagged ‘#FidelCastro’

Toda Cuba se prepara con vistas a las elecciones del próximo 22 de octubre. Como parte del proceso en todo el país iniciarán este lunes las asambleas de nominación de candidatos a delegados a las asambleas municipales del Poder Popular.

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Gracias a la excelencia de su sistema de educación y formación, Cuba formó a cerca de 15,000 profesionales de la salud durante el año universitario 2016-2017entre ellos 920 procedentes de 79 países incluso de Estados Unidos.

Otra vez Cuba ha demostrado que se encuentra en la cima de la medicina mundial. Conocida por sus grandes logros en los campos de la educación y de la salud, la isla del Caribe formó en un año a más profesionales de la salud que el número total de médicos que tenía cuando llegó la Revolución Cubana en 1959. En efecto, 14,685 médicos y técnicos de la salud consiguieron su diploma en Cuba en 2017.[1]

A guisa de comparación, en 1959 Cuba sólo contaba con 6,000 médicos para una población de 6 millones de habitantes, o sea, un médico por cada 1,000 habitantes. Además en los primeros meses del año 1959, cerca de 3,000 de ellos, o sea la mitad, decidieron abandonar el país para Estados Unidos, atraídos por las propuestas económicas que ofrecía Washington, resuelto a despojar a Cuba de su capital humano en nombre de la lucha contra el gobierno de Fidel Castro. Las nuevas autoridades de la isla se enfrentaron a una grave crisis sanitaria en una nación que ya carecía gravemente de personal médico e infraestructuras de salud. (más…)

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Por Tubal Páez Hernández

En estos días, cuando nuestros compatriotas agradecidos y con memoria ─y los amigos en el mundo en igual sentido─ rememoran la huella de Fidel en la obra material y espiritual de la Revolución Cubana, nos parece útil recordar cuánto hizo, pensó y contribuyó para hacer descansar, sobre fundamentos sólidos, el sistema político que garantizó la continuidad de las ideas de independencia y justicia social largamente forjadas durante más de un siglo de incesante batallar.

La unidad, el Partido y el Poder Popular como conceptos básicos e inseparables del devenir histórico de nuestra nación, desde 1868, están en su legado político.

Nunca el Comandante en Jefe pretendió dar la impresión de que ese ideario fuera un mérito personal, pues siempre estuvo convencido –y obró como tal–de que los mejores frutos del pensamiento y la práctica son resultados de la acción colectiva. (más…)

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Y hoy, a 91 años de su natalicio, y yo siendo la médica Epidemióloga del Hospital General San Juan de Dios, porto con orgullo esta bata blanca que me identifica como egresada de la Escuela Latinoamericana de Medicina CUBA, militante del ejército de batas blancas, la mejor idea emanada de sus pensamientos. Y quise hoy, vestirme de verde olivo porque ahora yo también SOY FIDEL.

Que viva Fidel, que viva Fidel !!!!

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Por Ericka Gaitán

Llegué a Cuba el 28 de febrero de 1999. Conocí a Fidel un día muy normal, cuando íbamos del edificio de los albergues hacia el edificio donde quedaban las aulas, y de pronto allí en ese pasillo que también conducía al mar, lleno de palmeras ( que por cierto habían crecido de un día para otro 😜), se baja de un carro negro ese hombre alto e imponente, pero dulce en su mirada, con una voz suave y está saludando a los compañeros que pasábamos en ese momento; yo lo vi y sin saber mucho de él, me dieron unas ganas de llorar pero de admiración, de una sensación de fuerzas inmensas de quererlo abrazar. Fue tan solo unos minutos.

Lo volví a ver para el día de la inauguración de la Escuela Latinoamericana de Medicina, un mes de noviembre de ese mismo año, allí en frente siempre interactuando con los estudiantes más que con las personalidades que le acompañaban ese día.

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En una reciente visita al cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba, me detuve varios segundos –tal si fueran horas– frente a aquella piedra-símbolo, encargada de proteger en su corazón, las cenizas o más bien la esencia de Fidel Castro, el Comandante en Jefe de todos los cubanos…

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Por  

Unos meses antes, en Birán, su tierra natal, junto a un grupo de estudiantes de periodismo, pude traer a la memoria esos años de infancia en aquel lindo paraje que trascendieron las tierras orientales para, ya joven, desde las aulas de la Escuela de Derecho en la Universidad de La Habana, aglutinar a quienes lo acompañaron en su andar de revolucionario capaz de concebir, llevar adelante y hacer triunfar la Revolución en la Patria, por más de un siglo mancillada por tiranos internos e imperios externos.   (más…)

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«Frente a los cambios de clima, las afectaciones al medio ambiente ocasionadas por otros, las crisis económicas, las epidemias y los ciclones, nuestros recursos materiales, científicos y técnicos son cada vez más abundantes. La protección de nuestros ciudadanos ocupará siempre el primer lugar en nuestros esfuerzos. Nada tendrá prioridad sobre esto».

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A partir de las amargas experiencias dejadas por el azote del huracán Flora en octubre de 1963, Fidel dedicó especial atención a la construcción de obras hidráulicas con la finalidad de evitar la repetición de inundaciones de gran magnitud. Foto: Archivo

Cuando el 25 de abril del 2017 el Consejo de Ministros aprobó el Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático (Tarea Vida), el país ratificaba una vez más su posición de avanzada a nivel mundial en la lucha contra lo que es considerado el más grave desafío ambiental a encarar por la humanidad en la presente centuria.

Sustentado en un rico caudal de resultados científicos y tecnológicos acumulado durante más de 20 años de investigaciones durante las cuales pudieron  identificarse los impactos actuales y futuros de dicho proceso sobre el archipiélago cubano, se trata de un programa conformado por cinco acciones estratégicas y 11 tareas, dirigido básicamente a contrarrestar los posibles daños en las zonas vulnerables,  preservando ante todo la vida de las personas.

Tan notable arsenal de conocimientos tuvo entre sus antecedentes el estudio denominado Impacto del cambio climático y medidas de adaptación en Cuba, desarrollado en la década de los 90 del siglo XX y donde intervinieron alrededor de 100 especialistas de 13 centros científicos.

Su principal aporte fue mostrar que había una clara tendencia al aumento de la temperatura media y a la elevación del nivel del mar, además de calcular los probables escenarios del futuro comportamiento del clima en la Mayor de las Antillas en cuatro plazos de referencia: 2010, 2030, 2050 y 2100.

Luego de una minuciosa evaluación de las afectaciones ocasionadas por los huracanes Charley e Iván al occidente cubano en agosto y septiembre del 2004, respectivamente, se elaboró la Directiva No. 1 sobre la Planificación, Organización y Preparación del País para Situaciones de Desastres, refrendada por el General de Ejército Raúl Castro Ruz el primero de junio del 2005, en su entonces condición de vicepresidente del Consejo de Defensa Nacional.

En cumplimiento de lo estipulado en ese documento, en el 2006 comenzaron los Estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgos, centrados inicialmente en eventos de inundaciones por intensas lluvias, penetraciones del mar y la ocurrencia de fuertes vientos.

Un año después y luego de analizar por primera vez el asunto del cambio climático en el Consejo de Ministros, el gobierno dio luz verde a un programa de enfrentamiento, que priorizó la adaptación en los sectores económicos y sociales, enfocado hacia la zona costera y vinculado con la reducción de desastres en el futuro.

Se acordó igualmente intensificar las investigaciones científicas, las cuales se integraron en el Macroproyecto sobre Peligros y Vulnerabilidad de la zona costera cubana para los años 2050 y 2100, que involucró a cerca de 300 especialistas de 16 instituciones de cinco organismos de la Administración Central del Estado, conducido por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma).

Este último fue presentado en el Consejo de Ministros el 25 de febrero del 2011, aprobándose seis directivas y un plan de acción para implementarlo en la etapa 2011-2015.
Dentro de sus resultados más notables figura haber identificado que el ascenso gradual del nivel medio del mar es a largo plazo la principal amenaza del cambio climático en Cuba, dada sus implicaciones futuras en la pérdida paulatina de áreas costeras localizadas en zonas muy bajas y la salinización de los acuíferos abiertos al mar.

Puso de manifiesto también que en lo inmediato, las inundaciones costeras ocasionadas por la sobrelevación del mar y el oleaje producido por huracanes, frentes fríos y otros eventos meteorológicos extremos, representan el mayor peligro para nuestro archipiélago tomando en cuenta la destrucción que causan al patrimonio natural y a la infraestructura dispuesta en el litoral.

Ya en el 2016 la máxima dirección del país recomendó presentar un Plan de Estado basado en todas las evidencias científicas validadas y los nuevos conocimientos que obtienen nuestros investigadores sobre las afectaciones del cambio climático en el archipiélago cubano, y las acciones de mitigación y adaptación requeridas.

Como planteó la ministra del Citma Elba Rosa Pérez Montoya ante los diputados a la Asamblea Nacional reunidos en el Palacio de las Convenciones en julio pasado, la Tarea Vida tiene un alcance y jerarquía superiores a todo lo aprobado anteriormente en relación con el tema, y su instrumentación demandará un programa de inversiones progresivas a corto (2020), mediano (2030), largo (2050) y muy largo plazo (2100).

Representa, sin duda, la expresión práctica más abarcadora del compromiso del Gobierno Revolucionario de trabajar desde ahora por la protección de las actuales y futuras generaciones de cubanos frente a las consecuencias del cambio climático.

AMBIENTALISTA DE TALLA MUNDIAL

Solo un hombre con la fe y visión de Fidel, empeñado en mirar el mañana como algo inmediato, pudo colocar a la ciencia y la tecnología dentro de las prioridades de la naciente Revolución Cubana, cuando el 15 de enero de 1960 afirmó con énfasis «El futuro de nuestra Patria tiene que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento, porque precisamente es lo que más estamos sembrando, lo que más estamos sembrando son oportunidades a la inteligencia».

Fidel prestó especial atención al Acuario Nacional, sobre el cual dijo que además de centro recreativo debía ser un sitio para el conocimiento. Foto: Archivo

El audaz concepto fue esbozado en un contexto nacional donde había más de un 20 % de analfabetos, existían muy pocos centros de investigación, empezaba el éxodo de profesionales hacia el exterior, y el número de profesores y maestros distaba mucho de poder respaldar tan ambicioso propósito, para no pocos inalcanzable. A lo anterior se sumaba la creciente política hostil del gobierno de los Estados Unidos.

Bajo su permanente guía surgieron nuevas instituciones científicas,  varias de ellas dedicadas al desarrollo de las ciencias naturales,  premisa de lo que sería la preocupación constante del Comandante en Jefe por los temas ambientales.

También concedió particular importancia a la formación de capital humano en las más disímiles disciplinas. De no haber dispuesto de tan valioso recurso, el país se habría visto impedido de acometer con capacidad propia todas las investigaciones que posibilitaron  concebir el Plan de Estado de Enfrentamiento al Cambio Climático.

Vale resaltar que desde los primeros años de la década de los 60   Fidel fue el más entusiasta promotor del rescate de la naturaleza cubana y del estudio de sus principales recursos, entre ellos el suelo. Potenció, asimismo, los programas de reforestación que propiciaron que la cobertura boscosa de la Mayor de las Antillas creciera de apenas un 14 % en 1959 a un 31,1 % al cierre del 2016.

A partir de las amargas experiencias dejadas por el azote del huracán Flora al oriente cubano, en octubre de 1963, dedicó especial atención a la construcción de obras hidráulicas con la finalidad de evitar la repetición de inundaciones de gran magnitud, como las ocurridas durante aquella contingencia, y asegurar el agua destinada al consumo humano y al desarrollo de la ganadería, la industria y la agricultura, en periodos de marcada sequía.

Según lo expresado por el profesor Luis Enrique Ramos Guadalupe en su libro Fidel Castro ante los desastres naturales, la idea de crear una red pluviométrica capaz de cubrir el archipiélago cubano para conocer con mayor precisión la distribución espacial y temporal de las precipitaciones (dato vital en la concepción de los nuevos planes agrícolas en marcha), y de promover mediante la aplicación de la ciencia y la técnica procedimientos dirigidos a incentivar la ocurrencia provocada de lluvias, cuando de manera natural estas no se producían o eran insuficientes, pone de manifiesto cómo el Jefe de la Revolución se adelanta en identificar al agua entre las más importantes riquezas ambientales, y factor decisivo para la existencia humana y la seguridad económica de la nación.

Con el decursar del tiempo, la preocupación de Fidel por los problemas ambientales del planeta devino tema recurrente en muchos de sus escritos y discursos.

El primero de abril de 1991, al hablar en la inauguración de un frigorífico en Alquízar, señalaba: «Los últimos años se caracterizan por los calores excesivos. En nuestra opinión estos ya son los resultados del efecto invernadero, de los fenómenos de cambios que se van produciendo en la naturaleza como consecuencia del exceso de combustibles fósiles y del dióxido de carbono, que produce un calentamiento».

Y agregaba: «En congresos internacionales los científicos expresan una preocupación creciente por este fenómeno, que a largo o mediano plazo pudiera tener consecuencias peores, como es la disminución de la masa de hielo de los glaciares y en los casquetes polares, las posibilidades de las subidas del nivel de los mares, frecuencia mayor de ciclones alternados con sequías, y sobre todo aumento del calor promedio».

Pero su más trascendental denuncia tuvo lugar el 12 de junio de 1992, al intervenir en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, celebrada en Río de Janeiro, Brasil.

Bastó que pronunciara la primera frase para captar de inmediato la atención del auditorio, incluyendo la de sus más enconados adversarios políticos: «Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre».

Durante el Coloquio sobre el pensamiento ambiental de Fidel, efectuado en La Habana a principios de julio, en el marco de la XI Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, el doctor Ramón Pichs, director del Centro de Estudios de la Economía Mundial, recordaba cómo el Comandante en Jefe fue capaz de exponer con profundidad en poco más de cinco minutos las principales amenazas que se cernían sobre la humanidad y la responsabilidad histórica de las sociedades de consumo en la atroz destrucción del medio ambiente al «envenenar ríos y mares, contaminar el aire y saturar la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas con efectos catastróficos que ya empezamos a padecer».

En aquel momento, la amenaza del cambio climático estaba bien lejos de ser reconocida a nivel internacional como un proceso inequívoco y acelerado por la actividad del hombre, y apenas se tomaba en cuenta fuera de los círculos académicos.

Su enérgico llamado a que se pagara la deuda ecológica y no la deuda externa, a que desapareciera el hambre y no el hombre, estremeció conciencias y puso la crisis ambiental del planeta en la agenda pública de muchos políticos, partidos, organizaciones no gubernamentales y movimientos sociales de todo el orbe.

Convencido abanderado de armonizar el progreso económico con el estricto cuidado y protección de la naturaleza, salvaguardando la biodiversidad, las playas, bosques, montañas y otros valiosos ecosistemas, Fidel ha sido el artífice de la política ambiental cubana, impulsada por la Revolución a lo largo de casi seis décadas.

Pero lo que más defendió fue la vida y el bienestar del ser humano, a tan noble empeñó entregó sus mayores energías.

No sorprende entonces que en la introducción al Plan de Estado para el Enfrentamiento al Cambio Climático o Tarea Vida se diga que está inspirado en el pensamiento del Comandante en Jefe.

La siguiente cita de un discurso suyo pronunciado ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 6 de marzo de 2003, corrobora con creces lo expuesto:

«Frente a los cambios de clima, las afectaciones al medio ambiente ocasionadas por otros, las crisis económicas, las epidemias y los ciclones, nuestros recursos materiales, científicos y técnicos son cada vez más abundantes. La protección de nuestros ciudadanos ocupará siempre el primer lugar en nuestros esfuerzos. Nada tendrá prioridad sobre esto».

Tomado de Granma

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